À noter
Pas d'accès à l'intérieur du château de 12h30 à 14h30 du 1er décembre 2018 au 31 janvier 2019.

Historia del castillo de Voltaire

Cerca de la frontera suiza, el castillo de Voltaire construido entre 1758 y 1766, será la residencia durante 20 años de uno de los más ilustres filósofos de las Luces. Este es el motivo de su clasificación como monumento histórico protegido en 1958, y su adquisición más tarde por el Estado francés en 1999.

Titre : "Vue d'une habitation de Mr de Voltaire à Ferney" 

La llegada de Voltaire a Ferney

En 1759 Voltaire compra a la familia Budé el señorío de Ferney que por aquel entonces es «una mísera aldea» rodeada de un humedal y poblada por apenas 200 personas.

¿Por qué este famoso filósofo se instala en tan remoto enclave?

Esta llegada se inscribe en un marco más general, el de la implantación de Voltaire en la región del Lago Lemán. Después de pelearse con el rey Federico II de Prusia, que lo alojó de 1750 a 1753, debe marcharse y encontrar una nueva residencia. Famosa por sus editoriales y su espíritu de tolerancia, Ginebra rápidamente aparecerá como una opción idónea.

Se instala primero en Prangins y en Lausana en el cantón de Vaud y, en 1755, en la casa «Les Délices» de Ginebra. Describe esta ciudad como la patria de la libertad. Pero Voltaire se desengaña al poco tiempo, esta ciudad protestante no tarda en censurar sus obras y prohíbe el teatro que tanto le apasiona. Indeseable en la corte de Francia y limitado en Ginebra, Voltaire decide comprar dos dominios próximos a Ginebra, pero en Francia: Ferney y Tournay con el fin de vivir allí «independiente y perfectamente libre».

Respecto a esta nueva implantación, declarará «¿Puede haber un estado de felicidad mayor? Me encuentro entre Francia y Suiza sin depender de ninguna de las dos» y «después de vivir en casa de los reyes, he decidido ser el rey en mi casa».

"View of Voltaire's Chateau" 

La construcción del castillo

La escritura de compraventa se firmó el 9 de febrero de 1759, a nombre de su sobrina, Madame Denis.

Ya en 1758, Voltaire inició las obras y solicitó los servicios de Jean-Michel Billon, famoso arquitecto de Ginebra. Puesto que el aspecto defensivo ya no estaba de moda, manda reconstruir su vivienda sobre las ruinas de la antigua fortaleza del siglo XII para convertirla en «una casa cómoda, rústica y acogedora». El castillo, acabado en 1762, se amplía en 1765 bajo la dirección de Leonardo Racle que le adosa dos alas para poder recibir a los numerosos visitantes de Voltaire. En esta ampliación se destruyeron las torres y la muralla medieval.

El castillo adopta, por tanto, su aspecto definitivo en 1766.

"Vue de l'intérieur de la chambre de Voltaire" 

El castillo después de Voltaire

Cuando Voltaire fallece, su sobrina, Madame Denis, vende el castillo y parte de sus muebles. Propietario del lugar entre 1778 y 1785, el Marqués de Villette divide el dominio. Adecua el castillo para orquestar el culto póstumo de un gran hombre, convirtiendo el castillo de Ferney en el primer lugar dedicado a la memoria de un escritor en Francia. 

Después de volver a manos de la familia Budé, el castillo se vende en 1845 al Sr. Griolet, antiguo alcalde del 5.o distrito de París, declarado en bancarrota en 1847. En ese breve lapso de tiempo, transforma el castillo. Derriba varios tabiques, modificando la distribución original.

Claude-Marie David-Missilier, propietario del castillo después de 1847, vuelve a comprar tierras para recomponer el dominio, así como colecciones de muebles y cuadros que habían pertenecido a Voltaire. Crea un nuevo lugar de homenaje en la antigua sala de billar y restituye la cámara. Su yerno, el escultor Émile Lambert (1828-1897), realiza gran parte de sus obras en Ferney. Heredaría el dominio en 1878 y ubica varias de sus creaciones en el parque.

Los descendientes de la familia Lambert ceden el castillo al Estado francés en 1999. El conjunto comprende en la actualidad el castillo (globalmente conservado en sus elementos exteriores originales, pero considerablemente modificado en el interior); el parque cuya composición paisajística remonta esencialmente al siglo XIX, el invernadero de naranjos y el pabellón del guarda, construidos hacia 1900, y la capilla.

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